¡Adiós, mis corsarios, adiós!
Puede que algún día nos volvamos a ver, mas desde ahora y hasta que eso ocurra,
os deseo lo mejor. ¡A todos, mis corsarios, a todos vosotros! En mi corazón hay
alegría y gozo: disfruté de vuestra agradable compañía y nunca recibí queja
alguna de la mía. ¡Adiós, mis corsarios, adiós! Que la fortuna os traiga dicha.
Que el buen viento os arrastre al oasis donde halléis el placer de vuestra
propia felicidad. Y ya que este es mi último adiós, permitidme escribiros lo
más cierto e importante que jamás hayáis leído en esta bitácora de viaje
compartido: practicad el oficio y la costumbre de la cultura, porque fuera de
ella… se extiende el abismo. Mis corsarios, ¡adiós!
Incluso el hombre más sabio sólo sostiene una vela en pleno sol.
viernes, 22 de febrero de 2013
sábado, 16 de febrero de 2013
viernes, 15 de febrero de 2013
Los Escritos 64
¿Cuál es vuestra esperanza?
¿Vivir más y amar, mientras se agota el corazón? La mía es bailar el sueño roto
de la vida sin maldecir aquel antiguo engaño de lo eterno. Mi esperanza es
consolar mi pecho al saber que el mundo pudo ser una bella verdad. Mi esperanza
es capturar la noche, la magia, las luciérnagas, el mar, y plasmarlos sobre un
papel, para que cuando yo me vaya, haya algo de mí que quede para siempre.
lunes, 11 de febrero de 2013
Proyecto Grial (Páginas 26-30)
He estado unos días sin ordenador debido a una avería y por eso me he
saltado las entradas de dibujo del mes y algún que otro escrito
irregular. Retomo con la penúltima entrega del Proyecto Grial.
viernes, 25 de enero de 2013
Los Escritos 63
Un
gesto, una palabra vuestra para que todo se haga aire. Habláis el lenguaje del
viento que golpea en las ventanas, el lenguaje del viento que cruje en los
desvanes, el lenguaje olvidado del viento. Os llaman brujas, meigas, jorguinas,
corujas, magas, hechiceras, curanderas, adivinas, arpías, estrigias, o
simplemente mujeres. Qué fácil entonces sentir el miedo aventado por un soplo
vuestro que con un extraño maleficio no deja llegar la noche, y que con un
gesto o una palabra puede deshacer el mundo para que todo se haga aire.
domingo, 20 de enero de 2013
viernes, 18 de enero de 2013
Los Escritos 62
Un
estudiante pidió a un maestro sufí que le revelase el quinto nombre de Dios.
-Quien
conoce ese nombre, es capaz de cambiar el curso de la historia –
comentó.
El
maestro le dijo que pasara un día entero a las puertas de la ciudad. El
muchacho
obedeció, y volvió al día siguiente.
-¿Qué
es lo que viste? –preguntó el maestro.
-Un
viejo intentó entrar en la ciudad con un carnero para vender. El guarda le
quiso
cobrar un impuesto, pero el hombre no tenía dinero. Entonces el guarda le
robó
el carnero y, a él, lo echó. Yo pensaba: si supiese el nombre oculto de Dios,
podría
cambiar esta situación.
-Podrías
haber impedido esa injusticia, pero preferiste soñar con una
revelación.
El quinto nombre de Dios es: Ama y ayuda a tu prójimo.
Sólo
así podemos cambiar el curso de la historia.
martes, 15 de enero de 2013
I'm Here
Es curioso cómo a veces los sucesos se encadenan. Justo ayer vi en la 2 de TVE la película de Sofía Coppola "Las Vírgenes Suicidas". Aunque esta entrada no va de eso. Hace dos días vi por primera vez "The Amazing Spiderman" la nueva película que reiniciaba la saga del trepamuros. Aunque esta entrada no va de eso. Hace relativamente poco, mi hermano pequeño me hablaba por primera vez de Charlie Kaufman, el guionista de "Being John Malkovich", "Adaptation" (en España: El ladrón de orquídeas) o "Eternal Sunshine of the Spotless Mind". Todas fueron candidatas al Óscar al mejor guión, aunque sólo con la última lo consiguió. Aunque esta entrada no va de eso. Hace un tiempo, un amigo me pasó música de un grupo llamado Yeah, Yeah, Yeahs. Mi amigo era un fan aguerrido de Red Hot Chili Peppers. Aunque esta entrada no va de eso. Esta entrada va de cuánto estamos dispuestos a dar por aquello que amamos realmente. Lo demás es sólo un puzzle que se monta por sí mismo.
I'm Here de Spike Jonze from cuando los grandes eran cortos2 on Vimeo.
viernes, 11 de enero de 2013
Los Escritos 61
Cuando
el tiempo, un día, derribe en el olvido las jóvenes edades y el brioso ímpetu
que emana de la vida misma, podrá alguno de vosotros volver a recordar este
suceso mínimo de pararse a leer un fragmento desconocido para preguntaros: ¿Qué
fábula infinita nos cuenta el corazón que repite en el alma el dulce y fijo
girar de las estrellas? Y entonces, ajenos, como ahogados por una fría soledad,
os llevaréis la mano al pecho sólo para hallar el profundo hueco de una sombra
mientras vuestra mirada se llena de la fugacidad de las palabras y de la
eternidad de un momento.
lunes, 7 de enero de 2013
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